La Tecla Patagonia
Todos los derechos reservados
Veinte años después del estreno de El diablo viste de Prada, Meryl Streep ha vuelto a recordar una anécdota que revela su rol de mentora y protectora con Anne Hathaway durante el rodaje. La veterana actriz contó cómo se enfrentó a las presiones que recibía la entonces joven estrella para bajar de peso.
En una entrevista concedida, Streep explicó que, al notar que todos le sugerían a Hathaway adelgazar, le dijo claramente: “Primero, no bajes de peso”. Según relató, Hathaway llegó a su casa “tan hermosa” y ella se opuso rotundamente a los comentarios que recibía la actriz de 24 años.
Hathaway confirmó la historia y recordó con cariño las palabras de su compañera: “Me dijiste que comiera una hamburguesa”. Streep agregó con firmeza: “Todos le estaban diciendo: ‘Quizás puedas bajar un poco, Anne’. Odio cuando dicen eso”.
La anécdota ocurrió en el contexto de la filmación de la comedia dirigida por David Frankel, donde Anne Hathaway interpretaba a Andy Sachs, la asistente de la exigente Miranda Priestly (Meryl Streep), un personaje inspirado en Anna Wintour. La escena de la hamburguesa se convirtió en un gesto simbólico de rechazo a los estándares de belleza tóxicos que dominaban Hollywood en esa época.
Streep, con una larga trayectoria y experiencia en la industria, asumió un papel de protección hacia la joven actriz, que por entonces tenía menos rodaje en el mundo del cine. “No se atreverían a decírmelo a mí”, comentó Streep.
La película se convirtió en un éxito de taquilla y en un filme de culto que impulsó las carreras de Hathaway, Emily Blunt y la propia Streep, quien recibió una nominación al Oscar a Mejor Actriz.